Técnicas de concentración en época de exámenes

Técnicas de concentración en época de exámenes

Para los estudiantes, Enero viene acompañado de los exámenes finales y con ellos, días de mucho estrés. Aparece la necesidad de tener una concentración excepcional para que cada momento de estudio rinda el máximo.

Es complicado tener una buena concentración ya que, constantemente, recibimos estímulos que inevitablemente nos distraen; ruidos, falta de ganas, teléfono móvil, juegos, proposiciones de amigos, etc.

Técnicas de concentración

La ciencia ha realizado varios estudios y ha definido las siguientes técnicas de concentración:

Eliminar cualquier distracción

Detecta aquello que te distrae y elimínalo o apártalo de tu lado cuando tengas que estudiar. Es imposible eliminar todas las distracciones, así pues, deberás encontrar la manera de no prestarles atención.

Jugar a videojuegos

Un estudio de la Universidad de Rochester indica que jugar a videojuegos mejora la concentración y la atención visual selectiva. Ya que al prestar atención a determinados estímulos visuales, se deja de lado otra información poco relevante que se encuentra en la pantalla.

Meditar

La meditación es una técnica que ayuda a sentirte más relajado, reducir el estrés y mejorar la concentración.
Es recomendable hacerlo 20 minutos al día.

Tomar complementos alimenticios

Existen diferentes complementos alimenticios que ayudan a potenciar y mejorar nuestras capacidades. En época de exámenes lo esencial es estar concentrado, evitar el estrés y descansar bien. Para ello, SaludBox recomienda Memo+ y Byestress.

  • Memo+: son unas gominolas funcionales para aquellas personas entre 14 y 60 años que necesiten un plus de concentración. Recomendado para estudiantes, opositores, personas con alta exigencia intelectual… Gracias a sus propiedades como la fosfatidilserina (componente esencial de la vaina de mielina de las neuronas que fortalece la memoria, fomenta el aprendizaje y mejora el estado de ánimo), colina (forma parte de la estructura del sistema nervioso central) y B52 (ácido pantoténico que contribuye a un correcto funcionamiento de la mente) ayuda a mejorar la concentración y reducir la fatiga intelectual.
  • ByeStress: son unos chicles saludables dirigidos a aquellas personas que necesitan reducir su nivel de estrés. Sus activos son el triptófano (que ayuda a recuperar la situación normal de bienestar), la scutellaria laterigflora (con capacidad ansiolítica) y melissa officialis (planta con efecto relajante) contribuye de forma natural a reducir los niveles de ansiedad.
Descansar

Cuando llevas un rato estudiando empiezas a sentir fatiga, cansancio, desconcentración… Los resultados de un estudio de la Universidad de Michigan afirman que “los ambientes naturales como parques o jardines pueden ayudar a descansar la mente”. Descansar entre las horas de estudio evita el agotamiento cerebral.

Conocer tu proceso de atención

La atención es el proceso que consiste en elegir un estímulo externo y dirigir tus sentidos hacia él. En cambio, la concentración es la capacidad de mantener dicha atención en un mismo estímulo. Primero muestro atención en algo y después mantengo la concentración en ello. Por lo tanto, debemos conocer nuestro proceso de atención. ¿Cómo hacerlo? Respondiendo preguntas como estas:

  • ¿Cuánto tiempo puedo estar haciendo una misma tarea?
  • ¿Qué estímulos me distraen?
Escribir a mano

Según la Universidad de Harvard, tomar notas a mano es favorable para retener con mayor facilidad la información. Con las nuevas tecnologías (tablets, ordenadores, móviles…) es mucho más rápido tomar apuntes, de manera que no procesamos la información, únicamente la copiamos. En cambio, hacerlo a mano conlleva más tiempo, cosa que hace que debamos sintetizarla; este incremento de tiempo ayuda a retener el conocimiento.

Hacer deporte

Practicar 15 minutos o más de actividad física al día ayuda a tu salud física y a la concentración.

Ahora que ya sabes algunas técnicas para mejorar tu concentración, solo te queda hacer un examen de 10 ¡Mucha suerte!

¿Por qué no recordamos nuestros primeros años de vida?

¿Por qué no recordamos nuestros primeros años de vida?

Nos pasa a todos. Somos incapaces de recordar nuestros primeros años de vida. Pero ¿por qué?

A lo largo de la historia, la ciencia se ha hecho esta pregunta y varios investigadores han desarrollado sus propias teorías.

Algunos estudios afirman que la memoria de los niños pequeños es muy frágil y vulnerable, y puede borrarse con mayor facilidad o ser reemplazada por recuerdos ocurridos en edades más maduras. Los bebés son como esponjas para las nuevas informaciones, por lo tanto, sí tienen la capacidad cognitiva, lingüística y de memoria para recordar, solo que sus recuerdos son sustituidos por otros.

Según Paul Frankland y Sheena Josselyn – neurocientíficos del Hospital for Sick Children; Toronto – cuando el cerebro de un niño se está desarrollando es difícil que guarde recuerdos. Esto se debe a que la aparición de nuevas células (crean aproximadamente 700 nuevas conexiones neuronales por segundo) interrumpe los circuitos cerebrales de las células más antiguas, haciendo que se extravíen los recuerdos. Es decir, el nacimiento de nuevas neuronas hace que se pierdan recuerdos.

Fabian Van Den Berg – neurocientífico y psicólogo – considera que cuando somos niños nuestro cerebro está en constante cambio y evolución, de manera que la red que contiene los recuerdos es inestable. Por lo que los recuerdos son pequeños y débiles. “Olvidamos porque los recuerdos son ineficientes y son creados por sistemas cognitivos ineficientes que se almacenan en estructuras ineficientes” afirmó Fabian Van Den Berg.


¿Nos inventamos los recuerdos?

Otros estudios consideran que los recuerdos nacen a partir de los 5-6 años. Éstos contemplan la idea de que la estructura cerebral de un bebé no está lo suficientemente desarrollada como para construir un recuerdo sólido. El hipocampo (parte del cerebro que nos permite aprender y recordar) de los niños está en plena formación.

Elizabeth Loftus – psicóloga de la Universidad de California – afirma que escuchar historias de nuestra infancia contadas por la familia y los amigos puede hacer que las visualizamos y las convirtamos en recuerdo. A menudo, lo que recordamos es fruto de las historias que nos han contado.

Hay múltiples teorías para explicar este hecho, así que, quizás el único misterio no sea por qué no podemos recordar nuestros primeros años de vida, sino si sería posible recuperar los recuerdos perdidos o si los recuerdos de nuestra infancia nunca se formaron y son fruto de nuestra imaginación.

La ciencia seguirá investigando acerca de esta cuestión. Pero, mientras tanto, para que no se te olvide nada más, Memo+ de SaludBox te ayuda a mejorar tu concentración y evitar la fatiga intelectual. Es un complemento alimenticio a base de vitamina B1, B2, B6, B12, Fosfatidilserina, Colina y Vitamina B5.